No busco bodas perfectas.
Busco bodas que podáis vivir de verdad.

No empecé grabando bodas.

Empecé intentando aferrarme a los recuerdos.

Porque hubo un momento en mi vida en el que entendí lo frágiles que son.
Y lo fácil que es perderlos.

Desde entonces, lo que hago no es grabar bodas.

Creo recuerdos.

Recuerdos que algún día tendrán más valor del que imaginamos hoy.

Hay momentos que pasan desapercibidos para todos…
pero no para quien los está viviendo.

Una madre abrazando a su hija en silencio.
Una voz que tiembla al pronunciar unos votos.
Una mirada que dura solo un segundo.

Trabajo desde la observación.

Anticipándome.
Sin intervenir.
Sin incomodar.

Porque lo real no se repite.

Y mi mayor miedo siempre es el mismo:

perder el momento.

No sigo reglas.

No busco lo perfecto.

Busco lo verdadero.

Porque dentro de muchos años, cuando todo haya cambiado,
lo único que quedará será esto.

Y quiero que cuando volváis a verlo…

se os erice la piel.

Sito Marín

Storytelling emocional